Lunes, 26 Abril 2010...12:02 pm
Intolerancia
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OPINIÓN
El 23 de abril compañeros de C’s plantamos un puesto de venta de libros en las Ramblas para celebrar el día Sant Jordi. A diferencia del 11-S, ésta no es una celebración que exalta el odio, sino una fiesta cívica de todos los catalanes.
Al menos así ha sido hasta ahora. Aún no ha sido manipulada para que sea sólo la fiesta de los nacionalistas. Hizo un día estupendo y muchas personas se acercaron a nuestra mesa a compartir su alegría con nosotros. Sin embargo, tuvimos también algunos incidentes que nos recordaron que -para algunos- quienes no se ajustan a determinado molde cultural que excluye a los que no son nacionalistas no merecen tener derechos ni ser tratados con dignidad. Militantes de ERC nos gritaron e insultaron. Algunos de estos militantes suelen aparentar algún civismo cuando son enfocados por las cámaras, pero este día se quitaron la máscara y nos llamaron “asesinos”. Otros fueron más agresivos, ordenándonos en tono amenazador que abandonemos Cataluña, demostrando que no son otra cosa que una pandilla de matones. Incluso una pacífica señora trató de compartir con nosotros el sentimiento de angustia que le ocasionaba nuestra presencia en aquel lugar. Fue conmovedor. A todas las personas les cuesta contemplar la realidad cuando ésta se opone a sus creencias, y algunos han hecho de su catalanidad una fe. Lo cierto es que C’s es el único partido que defiende que la lengua catalana pueda enseñarse en toda España. Pero los sentimientos no son racionales, sobre todo cuando sustituyen la información objetiva y se manipulan, junto con la historia, para inculcar el odio. Contra la acusación de existir no cabe apelación alguna. Montilla sostiene que Cataluña no es un oasis. En algún sentido puede admitirse que tiene razón. Lo es para una minoría instalada en el negocio de la catalanidad, pero no para aquellos ciudadanos que pretendan expresarse libremente, si sus identidades no coinciden con la oficial. Después de treinta años aún se hace necesario seguir luchando para conquistar espacios de libertad. Koldo Blanco
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