Jueves, 21 Enero 2010...4:57 pm
Dos o tres cosas que yo sé de ellos
De la amenaza de tala que se cernía sobre los almeces de
Forma parte del culto a la Edad Media del catalanismo y su clase política sustituir a los ciudadanos por súbditos.
La consumación de este nuevo engaño a los barceloneses (recuérdese que en la actualidad, entre otros frentes abiertos entre la administración y los ciudadanos, tenemos el del cuartel de bomberos “provisional” del Parque Joan Miró y el de la recalificación de Miniestadi) puede verse aquí, con las fotografías y en las palabras de la escritora Isabel Nuñez.
No creo que Lincoln pecase de ingenuo cuando construyó su famosa frase, sino que no podía conocer los mecanismos que el marketing y la comunicación políticas iban a desarrollar a partir de los años 20 del siglo XX. Estoy convencido de que hoy puede engañarse a todos en todo durante todo el tiempo.
Existe, por ejemplo, una estructura electoral, nacida de los restos de un partido político, llamada IC-V que está en el gobierno del Ayuntamiento de Barcelona y en el de la Generalitat de Cataluña. Su estrategia electoral es un discurso asentado en tres pilares: ecologismo (“verdes” forma parte de su nombre) y nacionalismo (esa ideología de origen germánico que Prat de la Riba sembró por estos lares tras leer a Fichte de tercera mano y empacharse de novelas de Walter Scott, que leía con deleite); el tercer pilar, el del izquierdismo-progresismo, se levanta torcido por obvia incompatibilidad con el segundo, pero gracias al intento de venderlo podemos leer en su pueril propaganda electoral que están a favor de la paz en el mundo (¿hay alguien que no lo esté?). Uno de los más característicos rasgos de los cargos electos de IC-V[erds] (ignoro si en su estructura existen simples militantes) es que cuando en Barcelona hay un conflicto entre el verde y todas las gamas de gris del cemento , ni están ni se les espera (por el contrario, es conocida su asidua presencia en las tiendas de lujo de Barcelona donde hasta les hacen la ola). Lo que me lleva a la conclusión de que IC-V tiene la más alta ratio de votantes que no saben lo que votan del singular espectro político catalán.
Antonio López
Fotografía cedida por I. N.

1 Comentario
21 Enero 2010 a las 5:38 pm
Eres perverso, Antonio, y eso me gusta. Además de estar cargado de razón, bien sûr. Sin duda, en la definición de pijo-progre de la Wikipedia tendría que estar la plana mayor de IC-V y toda su colección de gafapastas. Lo desolador es el considerable espacio electoral de pijo-progresismo, que como un polo de Lacoste, sólo se valora la etiqueta. D’esquerres i ecologistes de debó, promunciado, sin duda, con el “de verdá” característico de todo buen pijo.
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