Lunes, 11 Enero 2010...5:46 pm
Táctica de choque para combatir la delincuencia de Barcelona
NOTA
Uno de los blogs que seguimos con interés, Polis, nos ha dado a conocer el artículo publicado en BBC News el pasado 24 de diciembre; en él se aborda un tema que ya hemos tratado en ocasiones (la última, aquí): la degradación del barrio del Raval en el distrito de Ciutat Vella. Lo hemos traducido para lograr una mayor difusión del texto y ello indigne a los responsables de la situación: lo que más molesta a nuestros políticos es que su incompetencia o sus tropelías trasciendan “fuera”. ¿Recuerdan ustedes la indignación de los nacionalistas, con CiU entonces en
Más de 500 postales como éstas ya se han enviado a funcionarios municipales
El Raval se ha preparado para
Pero no hay rastro alguno de Santa Claus o de tiernos muñecos de nieve en sus tarjetas navideñas de este año.
«Ésos son algunos que utilizan la calle como váter”, dice Alexia, sacando una de las tarjetas de un montón esparcido por el mostrador de la tienda familiar de zapatos. Queremos que [los responsables del Ayuntamiento] se sientan un poco culpables.» «En ésta están consumiendo drogas”, prosigue, mientras su hija menor tira de la falda para marcharse a casa. «Y aquí, gente que mantiene relaciones sexuales en la calle.»
La foto de una prostituta y su cliente, en mitad del acto y en medio de la calle, deja muy poco a la imaginación. Es la más gráfica de una serie de instantáneas de la vida cotidiana en el Raval captadas por la cámara de los residentes. El mensaje en el reverso de la postal dice “¡Feliz Navidad!”
«Las estamos enviando al alcalde para que pueda colgar las fotos en su árbol de Navidad» explica Luis, marido de Alexia. «Siempre nos envía postales con bonitas imágenes de Barcelona. Pero lo que pasa aquí ni de lejos es tan bonito. Quiero que él y su familia vean lo que nosotros tenemos que ver», añade el vendedor de zapatos.
La calle del Sexo
Los vecinos ya han enviado más de quinientas a cargos electos y a la policía local.
Los residentes en el Raval dicen que quieren vivir en “un barrio digno”.
No es su primer intento de llamar la atención de las autoridades. En casi todas las casas del Raval han colgado grandes pancartas blancas en sus balcones con una sola frase en catalán: “Volem un barri digne!” (¡Queremos un barrio digno!)
Ahora han recurrido a una táctica de choque
El Raval ha sido durante muchos años una zona de prostitución, pero los vecinos se quejan de que nunca ha sido tan sórdido.
«Yo solía venir aquí y mirar a las chicas cuando era más joven», reconoce Jaime, quien dice que una “avalancha” de las trabajadoras del sexo extranjeras ha cambiado el ambiente de la zona. «Antes había sólo unas cuantas españolas en los bares. Ahora todo está organizado por las mafias que traen aquí mujeres de otros países y las controlan», dice.
Al igual que otros residentes, Jaime cree que las chicas extranjeras que se alínean en los desastrados callejones del distrito son obligadas a ganar dinero rápidamente para pagar su deuda. El sexo al aire libre permite precios bajos y alta rotación.
«No es habitual que todos hagan el acto sexual en la calle, pero ocurre», explica Oscar Urdeitx, cuya casa está a pocos pasos de la principal calle turística de Barcelona, Las Ramblas.
«En Barcelona, tenemos turistas del Reino Unido que vienen sobre todo para el fin de semana y nada les importa. Probablemente ésa es la gente que acaba con sexo por las esquinas.»
Oscar cree que el aumento de las trabajadoras del sexo en el Raval ha incrementado otros problemas. El municipio pone en marcha ahora un gran centro de canje de jeringuillas a los toxicómanos en el Raval. Pero Oscar dice que muchos eligen para inyectarse la puerta de su casa. Otros usan un parque cercano.
«Vengo aquí en primer lugar para recoger los preservativos y jeringas y a limpiar», dice una madre mientras sus hijos pequeños, detrás de ella, trepan por un juego de escalar. «La señal aquí dice claramente que esta zona es para los niños, y si ven un condón o algo en el suelo, lo van a recoger y metérselo en la boca. ¿Cómo no tenerlo en cuenta?»
En los últimos meses, la policía ha aumentado su presencia en las calles. Pero no hay pena privativa de libertad por fornicación pública en España, y un agente que patrulla en el Raval reconoce que sus posibilidades son limitadas. «Sólo puedo decirles que se vuelvan a vestir y se vayan. Pero es complicado», dice Agustín, que todavía no ha recibido su postal de Navidad. Admite que multar a la gente de poco sirve.
Así que los residentes del Raval quieren impactar a las autoridades de Barcelona y que lleve a una intervención más eficaz. «Queremos que se sientan un poco culpables», dice Alexia. «Tienen que saber que no hacen el trabajo que tienen que hacer.» El alcalde no quiso hablar de este tema en una entrevista. Su secretaria, sin embargo, dijo que no había visto ninguna de las tarjetas en su bandeja de entrada.
Pero si una instantánea del Raval no termina apoyada entre las velas y las luces de Navidad en la repisa de la chimenea del alcalde, las imágenes de la prostitución, las drogas y armas serán muy difíciles de olvidar.
Sarah Rainsford,
Traducción de A. L.


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