Viernes, 30 Octubre 2009...8:13 pm
¿Tolerancia? Siempre y cuando te pliegues a las tropelías nacionalistas
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Es frecuente oir en boca de algunos individuos -pongamos que hablo de un tal Herrera o un tal Saura- la palabra “tolerancia”. En boca de otros -pongamos que hablo de un tal Carod- se oyen soflamas contra la imposición (¡franquista, por supuesto!) del “pensamiento único”.
Ahí tenemos cómo las gastan algunos -desenfundando el aerosol- ante la campaña de la Asociación por la Tolerancia que denuncia la exclusión del castellano de la esfera pública.
Antonio López
La fotografía fue tomada el 14 de octubre por el Área de Política Municipal de la Federación de Barcelona (ciudad). Corresponde a la unidad 2707 de la línea 32.

2 Comentarios
30 Octubre 2009 a las 11:49 pm
Me llama la atención lo concienzudo del “tachamiento”, el cuidado con el que el liberticida tachó web y teléfono, en un acto que, por otro lado, tuvo que ser preparado, nadie va por la calle con un spray en la mano. Debió pensar el censor que hay que mantener en las catacumbas a esos otros catalanes que no piensan como el poder, como los medios subvencionados, o como TV3…
Cataluña multilingüe y plural…¡ja ja ja!
1 Noviembre 2009 a las 5:02 pm
Habría que remontarse a tiempos pretéritos para recordar hechos parecidos. La Alemania de Hitler utilizó y se sirvió de estos métodos para imponer su dogma, el de la intolerencia, el de la imposición. Mal aporte haremos a nuestras reivindicaciones como ciudadanos si no postulamos con firmeza los principios democráticos establecidos por nuestra Constitución. Un modo ideal de llevarlo a cabo es, sin lugar a dudas, a través de Ciudadanos, haciendo llegar nuestro mensaje al mayor número de personas; sin disputas internas que vuelvan a fragmentar las diversas opiniones, poniendo en duda nuestro ideario. Con este objetivo, se me ocurren dos ideas:
- La primera va dirigida a nuestros representantes políticos: la sabiduría está en la humildad que nos capacita para ser más receptivos a las demás sensibilidades.
- La segunda: Las ambiciones personales, prostituyendo nuestros ideales, no son buen caldo de cultivo para recuperar las ilusiones con las que iniciamos nuestra andadura asociativa -más tarde política-, buscando en el horizonte cercano, un mundo de igualdad y de tolerencia.
Moraleja: la esperanza mantiene en pie las ilusiones; no convirtamos estas últimas en un mero espejismo de lo que pudo ser y no fue.
Saludos Ciudadanos
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