Jueves, 3 Septiembre 2009...4:48 pm
El Ayuntamiento es el responsable de la degradación de Ciutat Vella y miente en relación a la prostitución callejera
Una situación de impunidad se ha extendido por el distrito de Ciutat Vella, debido a que el Ayuntamiento no es capaz de hacer cumplir sus propias ordenanzas, por ejemplo, con un despliegue de la Guardia Urbana acorde con las necesidades de la ciudad y ejerciendo la potestad sancionadora sobre las conductas incívicas. Este verano los empresarios del turismo, hostelería y comercio manifestaban que la inseguridad del centro de Barcelona se ha difundido en los foros en internet sobre destinos turísticos. Así, mientras que durante el mes de agosto, todos los partidos con representación municipal se han entregado a una polémica estéril sobre si debe prohibirse o no que los transeúntes vayan descamisados, ya se ha hecho habitual la práctica callejera de la prostitución en las calles y plazas aledañas a las Ramblas y se ha extendido, refieren los vecinos, al barrio de San Antonio. De nada sirve el celo reglamentista de la administración municipal llevado hasta el extremo de determinar la indumentaria de los ciudadanos si no se aplican aspectos que son mucho más relevantes para garantizar la convivencia.
El ejercicio de la prostitución callejera está expresamente prohibido por las ordenanzas municipales. Cuando representantes municipales alegan que no pueden hacer nada para evitarla, ya que no es un tema de su competencia, están mintiendo: el Ayuntamiento tiene competencias para multar a las personas que practican la prostitución en la vía pública. El artículo 39 de la Ordenanza del Fomento de la Convivencia Ciudadana prohíbe expresamente dicha práctica. Según el artículo 40 de la misma ordenanza, la oferta, solicitud y negociación de servicios sexuales en la calle puede ser sancionada con multas de hasta 750 €, mientras que la práctica de servicios sexuales retribuidos está considerada como infracción muy grave, con multas de entre 1.500 y 3.000 €.
El Ayuntamiento puede y debe aplicar estas sanciones. El auge de la prostitución callejera en Barcelona ha sido posible sobre todo por culpa de la pasividad del propio Ayuntamiento, que ha renunciado a exigir a todos los ciudadanos un comportamiento cívico en el espacio público. El Ayuntamiento es, por lo tanto, el principal responsable de esta situación y no puede seguir mirando hacia otro lado cuando surge un problema.
Junto con la aplicación de estas sanciones, C’s propone, ya desde su programa electoral de las Elecciones Generales de 2008, que debe regularizarse la prostitución en locales legalizados, con control de las condiciones de salubridad e higiene. Esta medida contribuiría a combatir las redes de explotación sexual, aumentaría la protección y seguridad de las personas que se dedican a esta actividad, y permitiría erradicar también su ejercicio en la vía pública. Por otra parte, los clientes que hagan uso de servicios sexuales fuera de estos locales deben ser severamente sancionados, tal como establece la ley.
Área de Política Municipal de la Federación de Barcelona (ciudad)
Fotografía de Juan Colom para Izas, Rabizas y colipoterras (Barcelona, Lumen, 1964) de Camilo José Cela

1 Comentario
6 Septiembre 2009 a las 5:50 pm
¿Vicio, oficio o, actividad febril? Mientras la testosterona siga siendo lo que es, un impulso animal que ciega al macho, poniéndolo en celo permanente, harto difícil, se me antoja, su erradicación. Si, además, su alivio, conlleva, como contraprestación, la entrega de dádivas, mucho me temo que, esta profesión, perdurará por los siglos de los siglos con total vitalidad (a no ser que, nos convirtamos en los hijos de Hermes y de Afrodita). Es ésta razón suficiente para considerar misión imposible substraerla de lo público. No obstante, lo aconsejable, copiando el ejemplo holandés, sería llevarlo a zonas reservadas, donde la salubridad, la seguridad y, la voluntariedad, que no la necesidad, fuesen una realidad. De este modo lo público podría controlar lo privado, impidiendo la explotación, muchas veces obligada, de seres humanos.
Ni que decir tiene que, en el caso que nos ocupa, nuestros representantes de lo público, reciben órdenes de los “elegidos” de dejar hacer, aplicando el principio de “paz con todos, guerra con ninguno”, salvo con algún comerciante incauto que, a estas alturas, no haya cambiado el rótulo -contra estos, guerra sin cuartel-. No sé si queda alguna rareza de éstas. Para que después digan que Barcelona es la tercera ciudad más feliz del mundo. ¡Señor, cuánta ingenuidad hay expandida por el mundo!
Necesito con urgencia reconducir mi “Psique”, pero ni soy mujer, ni hija de rey; sin embargo, estoy a merced de Afrodita y, es que, la envidia…
Un saludo Ciudadano
Juan Sánchez
Dejar una respuesta