OPINIÓN

En un programa de televisión, un periodista afín al PSOE y cercano al pesebre gubernamental insistía en que la oposición debería de criticar menos y proponer soluciones a la dramática situación económica producida por la crisis.
De entrada, la primera impresión es que el “juntaletras” tiene más razón que un santo, pero, ¿era la intención del personaje que el PP ponga en evidencia al PSOE con propuestas válidas, razonables y técnicamente correctas? Dicho planteamiento formaría parte de la política-ficción a la que nuestros políticos nos tienen acostumbrados, el PSOE es especialista, cuando está en el gobierno y las instituciones, en azuzar a la oposición para que recaiga sobre ella el desgaste de gobernar. Es una propuesta trampa en la que el PP no creo que caiga. ¿Por qué? Sencillo y paso a reflexionar sobre ello.
El gobierno es el que gobierna, es decir, ejecuta un proyecto expuesto en la campaña electoral última con las debidas correcciones debido a los cambios económicos que se producen. Con tal fin los votantes han dado el liderazgo de la nación al señor Rodríguez Zapatero y su tropa. Recientemente el propio RZ (más conocido como ZP) lo ha reconocido de forma “flamenca”: la oposición debe de criticar aquellos aspectos que considera erróneos, explicar por qué los considera como tales y controlar la gestión del partido del gobierno. Puede parecer poco solidario, pero esas son las reglas del juego y no las hemos puesto nosotros. El “juntaletras” trata de que el PP manifieste lo que el gobierno no quiere manifestar y proponga las durísimas medidas que hay que implantar ya acometer, medidas que, me temo, ningún partido en solitario podrá proponer y mucho menos llevar a término; por ejemplo, es previsible la reacción de los supuestos sindicatos ante la alusión del gobierno a cambiar la edad de jubilación quienes ya han anunciado una movilización el 23 de febrero. Lo mismo han anunciado en Francia si la vida laboral se prolonga más allá de los 60 años.
El “juntaletras” trata de identificar con el PP las medidas impopulares a implantar sin coste electoral para el PSOE. En mi opinión es tan grave la situación de crisis y empleo de España que esas soluciones sólo se pueden proponer desde un gobierno de concentración PP – PSOE que representa electoralmente 84% del pueblo español según las Elecciones de 2008. ¿Qué medidas pueden ser las que se propusieran? Vamos por partes.
COSTE DE LOS DESPIDOS
La primera medida que se debe de tomar en la economía de las empresas es la adecuación de los costes, empezando por el coste mayor que es el salarial, los costes salariales deben de bajar por dos motivos, para poder hacer rentables las empresas que tienen un coste salarial desproporcionado con los ingresos actuales (como media las ventas han descendido un tercio respecto a las ventas del año 2007); el coste debe reducirse empezando por el coste de despido: las empresas no pueden soportar el coste que representa hoy la reestructuración del personal. El coste de la reestructuración es tan elevado que más de una empresa tiene que terminar en un proceso concursal para poder efectuar la restructuración. Como el conflicto social de semejante reestructuración es tan elevado las empresas se resisten a efectuar dicho proceso concursal hasta que no les queda más remedio; entonces lo normal es que ya sea tarde y no sirve para nada, sólo para despilfarrar un montón de euros en abogados, procuradores e interventores. La empresa termina cerrando y con todos los trabajadores en la puñetera calle.
Por otra parte, el coste salarial debe bajar por criterios de productividad y competitividad: no podemos exportar por precio e importamos productos más baratos fomentando la economía de países tan “democráticos” como la República Popular China.
FINANCACION DE LAS EMPRESAS
Las empresas se han encontrado de golpe con una escasez de financiación imposible de paliar a corto plazo. La estructura financiera de las empresas es estructural, es decir, no se puede cambiar de la noche a la mañana. Las ventas bajan, las empresas pierden y, de repente y sin previo aviso, aquellos bancos que visitaban a las empresas ofreciendo dinero a manos llenas cierren pólizas de crédito, recortan hasta el 50% la financiación que mantienen viva, los créditos a largo plazo desaparecen o se solicitan garantías que muchas veces ni existen. Y todo eso de la noche a la mañana.
I + D + i
El Nobel de Economía Paul Krugman en su visita a España el pasado año y delante del ínclito RZ dijo: “Sólo hay dos caminos para reconducir la economía. Primero, el desarrollo tecnológico y del conocimiento o la reducción salarial y de precios”, para terminar diciendo: “no me gustaría la reducción salarial por lo que soy partidario del desarrollo tecnológico y del conocimiento”. Poco después toma la palabra nuestro particular J. M. Keynes llamado RZ y dice “el ilustre”: “Yo soy partidario también del I+D y del desarrollo del conocimiento”. Para redondear su afirmación RZ o ZP entregó a Krugman… ¡una copia del Plan E! ¡Toma nísperos! El responsable de la lamentable Ley de Educación que ha puesto en la cola de los sistemas educativos de Europa (lo que inició Felipe González de la mano de los ministros de Educación Maravall y Solana, desastres que Aznar no se atrevió a rectificar), el responsable de la desaparición en la última reforma fiscal de las rebajas tributarias a las empresas que optaran por I + D + i y no sabe que optar por lo que él dice ser partidario… ¡lleva 15 años en producir sus efectos! Y mientras ¿qué? Pues eso, los 400 euros que dilapidaron los fondos del superávit existentes, mimar a la clase política, subvencionar a las empresas amigas, gastar a manos llenas en los caprichos nacionalistas, y a esperar la recuperación de los malvados países capitalistas. Pues dudo que Corea del Norte, Venezuela, Cuba “liberen” al proletariado mundial de la Crisis cuando no saben ni cómo alimentar a su población.
LAS PENSIONES
Lo que pasa con las pensiones es como diría un castizo “ir a mear y ni echar gota”. Es el reflejo de lo que ha sido la irresponsabilidad de los políticos que han jugado con ellas como herramienta demagógica electoral. ¿Que hay ciudadanos sin pensiones? Pues que las pague la Seguridad Social. ¿Que hay un colectivo de posibles votantes en los pensionistas? Pues les subimos las pensiones para que nos voten y que pague la Seguridad Social. ¿Que un trabajador ha cotizado para una pensión de 400 euros durante 30 años y luego durante cinco, diez o 15 años para una pensión de 1.800? Pues no importa, que pague la Seguridad Social. ¿Que la población envejece? Pues nada, no incentivemos los nacimientos, no favorezcamos políticas que compaginen trabajo y maternidad, y que pague la Seguridad Social.
Las medidas políticas que vengan a compensar situaciones injustas en determinados núcleos de población no puede pagarlos nuestra Seguridad Social que debe de regirse por estrictos criterios actuariales, que permitan recoger fondos calculados científicamente como cualquier seguro de pensiones y pagar de acuerdo con los números técnicos que resulten: la diferencia debe pagarla el gobierno por medio de los Presupuestos Generales del Estado para reflejar realmente cada año el coste de las políticas sociales del que gobierna por medio de la presión fiscal que representa o por medio de una adecuada administración de los recursos. Más eficacia del gastos público, menos funcionarios (han aumentado en 150.000 en los últimos años), menos viajes innecesarios de los políticos, menos embajadas nacionalistas consentidas a las Comunidades Autónomas. El reequilibrio de las pensiones no se debe de hacer por medio de su reducción o por el alargamiento de la edad laboral: se debe de equilibrar por medio de los Presupuestos Generales del Estado con un plan de varios años, mediante la entrada de los cálculos actuariales en la fijación de las pensiones con cargo al fondo de pensiones de la Seguridad Social: la diferencia hasta unas pensiones “dignas”, con cargo a los Presupuestos Y que los políticos lo expliquen.
VISION GENERAL
Las medidas a tomar deben pasar por:
Gobierno de concentración.
Reducción de los costes de la Administración.
Control y coordinación de los presupuestos autonómicos (la mayor parte del gasto público hoy lo controlan las Comunidades Autónomas).
Reducción de los costes de despido.
Reducción salarial de todos, políticos incluídos.
Control de los precios.
Regular la financiación de las empresas; no se puede reducir la financiación ni en la cantidad ni en el plazo en que se ha hecho (mientras, el Banco de Santander comprando bancos fuera de España). La ley concursal obliga a los proveedores de las empresas concursadas a mantener los suministros de bienes y productos (a financiación es un servicios más). ¿Por qué no se puede hacer una ley extraordinaria que haga lo mismo sin necesidad de pasar por una situación concursal?
Una ley de educación encaminada al Conocimiento (con mayúscula) en el menor tiempo posible.
Reforma de las pensiones como he indicado en el apartado correspondiente.
Políticas de fomento a la exportación (apoyo a la comercialización en el extranjero, financiación a las operaciones de exportación, seguros de cobro, políticas activas de las embajadas españolas en donde hay siempre un agregado comercial para localizar oportunidades de exportación, apoyo al diseño, a la calidad de los productos españoles y a la creación de canales de venta en el exterior y así hasta el infinito).
Reforma de las cajas de ahorro y determinación de las responsabilidades en los gestores de aquellas cajas hoy obligadas a la concentración. Que las cajas sean cajas y las operaciones de naturaleza bancaria que queden para los bancos. ¡Fuera los políticos de las cajas de ahorro! Basta ya de que las cajas intervengan en la economía entrando en el accionariado de las grandes empresas, generalmente con intereses políticos más que económicos: ¿nos hemos olvidado de Gas Natural, Endesa y la Caixa apoyada descaradamente por el PSOE? ¿Nos hemos olvidado con el serial de Caja Madrid, de Caja Castilla-La Mancha? ¿Nos olvidamos de la operación Spanair con la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona poniendo el dinero público en una empresa de las Islas Baleares, regalando la financiación de terceros que no ponen ni un euro y si la cosa va mal las acciones de estos sirven como garantía del dinero público puesto a favor de los particulares?
Control de los procesos especulativos en las bolsas españolas incluso sacando de cotización los títulos en donde se detecten esos movimientos.
Reducción del déficit público mediante la racionalización de los gastos de estructura y las subvenciones a los amigos: si no hay dinero, no lo hay para nada ni para nadie, y tampoco para los amiguetes.
Fijar la masa salarial básicamente sobre el Valor Añadido de las Empresas.
Terminar con la financiación de los sindicatos; entonces los sindicatos volverán a ser sindicatos o desaparecerán.
El fin último de toda ciencia política es la creación de una sociedad democrática y apacible, dijo el político; nuestra sociedad hoy día está crispada, temerosa de las consecuencias de esta crisis nunca vista, con desconfianza en las instituciones principales del Sistema, con una democracia que hoy sólo consiste en votar unas listas cerradas propuestas periódicamente por los partidos políticos convertidos en clanes cerrados que controlan los procesos democráticos internos. La democracia es formal y no auténtica, la sociedad no es apacible porque el ciudadano es temeroso de su futuro, la crisis no es sólo económica, sino también institucional. Ahora toca la catarsis que nos lleve a esa máxima de crear una sociedad libre, apacible y democrática ¿Hay algún proyecto más atractivo para los 47 millones de españoles que pueblan hoy nuestra vieja España? Pues eso, sigamos en la tarea.
José Miguel Contreras
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